domingo, 29 de junio de 2014

Juan Carlos aceleró, y la tercera no llegó

Parece que el resultado de las elecciones del 25 de Mayo iban en serio, el sistema bipartidista se tambalea y con él la estructura de estado forjado desde la transición. Entre estos elementos de estado se encuentra la monarquía, cuya valoración por parte de la población española es la más baja desde que fueran nombrados jefes de estado por el franquismo. Estos indicadores sociales en referencia a la opinión pública muestran estos índices en gran parte influenciados por escándalos familiares que han llevado a imputaciones de hija y yerno, que se sumaron a los ya mencionados resultados electorales europeos, esto condujo a tomar una medida de emergencia para girar el timón a tiempo y evitar el iceberg que se empieza a visualizar a lo lejos en forma de ruptura entre sociedad y estado. La acción de cambio no se hizo esperar y una semana después de las elecciones el Rey abdicaba, un hecho que no por más que meditado parecía que se hacía apresuradamente, como si el Rey tuviera en mente el eslogan republicano de: ”Juan Carlos acelera que viene la tercera”.

Pese a que los medios convencionales intenten disuadir la causa mayor de la abdicación con motivos totalmente secundarios, el nerviosismo generalizado en la elite política es palpable y este hecho lo refleja. El PSOE está en pleno proceso por buscar una nueva identidad en el siglo XXI o simplemente sobrevivir, y el Partido Popular intenta encontrar las reformas que no le hagan seguir perdiendo votantes.  Por si no tuvieran poco con sus asuntos internos les ha tocado llevar a cabo el proceso de proclamación del nuevo Rey, aunque no parece que hayan tenido muchos quebraderos de cabeza con este hecho salvo algún sector republicano del PSOE que apenas le han dejado tener cabida en la luz pública y mucho menos peso a la hora de posicionar el partido.

El proceso desde la abdicación de Juan Carlos I hasta la proclamación de Rey a Felipe VI ha sido propio de la democracia española, que no confundir con democrático. Este método se caracteriza por no consultar al pueblo nada, independientemente del tema que se trate y así sea tan relevante como la jefatura de estado o la pertenencia a un territorio, la población no tiene el derecho a votarlo, quizás piensen que después de 40 años la población todavía no esté capacitada para tomar decisiones relevantes. Gracias al bipartidismo se aprobó la ley orgánica que iniciaba el cambio de monarca, con abstenciones de nacionalistas y votos en contra de la izquierda plural; quizás en un contexto futuro donde se percibe que el bipartidismo pierde fuerza y aparecen nuevas agrupaciones que no promulgan con la defensa monárquica a ultranza, un cambio de Rey en el futuro hubiera supuesto un proceso bastante más largo y costoso para la Casa Real, así que lo pretendían evitar a toda costa.

La voluntad era iniciar un proceso rápido y lo menos doloroso posible para no seguir dañando la ya maltrecha imagen de la monarquía española, pero pese a las prisas, a lo largo y ancho de España se inició una reclamación a favor del referéndum donde decidir entre monarquía o república. Quizás porque a este movimiento republicano le pilló a contrapié la abdicación y tuvo poco tiempo para organizarse, las protestas carecieron de la fuerza que requería el momento, no tanto por falta de apoyo sino por falta de tiempo y atención de los medios. El movimiento republicano carece de una fuerza política que lo represente en el parlamento, salvo la Izquierda Plural no hay representación del republicanismo en forma de grupo parlamentario, y esto es muy relevante todavía para conseguir movilizar a la gente; ya que puedes tener el apoyo de millones de ciudadanos pero si no consigues transformarlo en fuerza política, la reivindicación carece de instrumento para alcanzar el objetivo dentro de nuestro sistema político.

La proclamación de Felipe VI siguió el curso deseado desde la Casa Real, intentando hacer de este acto una muestra de fervor patriótico haciéndolo coincidir con el mundial. Con una ceremonia más adaptada a los tiempos actuales y unas medidas de seguridad para que nada se saliera del orden previsto, Felipe se ha convertido en el nuevo rey de España. Ahora es el momento de ver si sigue la tónica de su padre y actúa como mero embajador del país, o por el contrario demuestra estar más activo en la política del país, que en buena medida es lo que se le exige desde su nombramiento, y motivo por el cual se ha adelantado su proclamación, para que sea el acto simbólico de un cambio de la política del país y un acercamiento al diálogo, sobre todo con un jefe de estado que sí habla la lengua catalana puede ser un actor de mediación aceptado entre las dos partes. Ahora habrá que ver si este papel lo sabe dirigir y los gobiernos lo saben aceptar, o simplemente acaba siendo un actor estatal pasivo ante la realidad del país.


domingo, 1 de junio de 2014

El camino de la izquierda tras las europeas

Las elecciones europeas del 25 deMayo en España dejaron pocos vencedores y en cambio pusieron sobre la mesa varios indicadores que se venían anunciando a lo largo del tiempo desde la población: desmantelamiento del bipartidismo, impulso al soberanismo catalán, desafección política, e impulso a la vez que fragmentación de la izquierda. Los dos partidos mayoritarios (PP y PSOE) no consiguieron reunir más del 50% de votos, hecho que refleja el distanciamiento de la sociedad ante ellos, esto llevo al florecimiento de diversos partidos con al menos un escaño. Por su parte, el pueblo catalán ratifico la voluntad de poder votar su futuro en una consulta, dando cerca de 1.500.000 de votos a aquellos partidos que han expresado su apuesta por que se realice el referéndum (ERC, CiU, ICV). Justo en esta comunidad el porcentaje de participación creció un 10% respecto a 2009, hasta llegar al 47,62% dos puntos más que en el conjunto de España, estos índices tan pobres han sido una tónica repetida en la mayoría de países europeos, presentando unos porcentajes muy bajos de confianza en las elecciones europeas, y en la clase política. Al principio hablaba que hubo pocos vencedores, pero a nivel estatal hubo un partido claramente vencedor, Podemos, lo que ha provocado una mayor representación de la izquierda a la vez que está más fragmentada en diversas opciones. Teniendo en cuenta que Izquierda Plural y Podemos han reunido más de 2.800.000 votos se puede considerar que la izquierda suma un número realmente a tener en cuenta como fuerza política, si a estos le sumamos la parte más progresista del PSOE, la esperanzas de cara a las elecciones de 2015 son ilusionantes para que haya un cambio de políticas tanto económicas, sociales, democráticas y laborales. Pero ¿Y después de las elecciones europeas, qué?

PSOE, renovarse o morir.

El PSOE después del severo correctivo que sufrieron en estas elecciones, que se suma a los que llevan acumulando desde 2011, parece que ha empezado a procesar que sus votantes les están pidiendo un cambio en su secretaría, y cargos más elevados, a la vez que replanteamiento de sus políticas. Así que se abre el proceso para nombrar a la nueva cúpula del partido que tiene en sus manos renovar al PSOE, o darle el último empujón hacia el barranco.

Curiosamente en el momento de la democracia donde están obteniendo peores resultados, puede ser que vuelvan a ser la llave del gobierno, y no precisamente por méritos propios sino por demerito del partido de gobierno. El PSOE no se juega solo elegir la cúpula de su partido, sino que indirectamente están eligiendo la ruta de camino en los próximos años y sobre todo a corto plazo, las elecciones generales de 2015. Las dos opciones que a vuela pluma se pueden presentar son claras y han sido planteadas públicamente por diversos sectores del partido: gobierno de unidad, pactando los elementos fundamentales de la política nacional con el PP; o frente de izquierdas fijando unas recetas de izquierda sobre las que pivotar un gobierno.

Quien más quien menos ya se ha postulado dentro del partido respecto a esta dicotomía, y es conocido que el núcleo más duro liderado por Felipe González, que goza del don de la oportunidad a la hora de pronunciarse, está por la labor de volver al poder de la mano de laderecha para que no cambie nada en este país, y poder seguir adorando a la maravillosa transición donde por casualidad ellos fueron artíficies; así lo ha hecho saber públicamente, al igual que ha desprestigiadoa PODEMOS. En cambio, existen corrientes dentro del partido con una mentalidad más abierta en contra del anclaje en el establishment político que entiende la necesidad de hacer reformas progresistas de calado a todos los niveles.

Izquierda Plural y Podemos, condenados a entenderse.

En el contexto actual ya no vale actuar simplemente como fuerza opositora al gobierno, porque esto nos ha llevado a la situación actual donde el estado de bienestar se sustenta gracias a las familias, el sistema democrático hace aguas y el poder económico esta sustraído por un establishment totalmente ajeno al control del pueblo. Con estos elementos pensar que solo con tener representación en el parlamento ya basta sería dejar escapar una gran oportunidad de tomar decisiones en la práctica. Hacer la batalla por separado era entendible en un panorama donde las posibilidades de sumar mayoría eran ínfimas, pero actualmente, esto ha cambiado tanto por la disolución del sistema bipartidista, como por el agotamiento por parte de la sociedad a estar bajo estas políticas ultraconservadoras.

La Izquierda Plural lleva una constante de crecimiento en número de votos, pero los pronósticos son que si no ha tocado ya techo electoralmente, poco le falta; bien sea por su historia, por su anclaje dogmático o por una carencia de saber llegar a un pueblo que realmente sí comparte su programa, no es capaz de aglutinar más votos. En cambio Podemos en 6 meses de vida como partido, sí ha sabido movilizar a la gente, que bien estaba totalmente desencantada de la casta política y abogaba por la abstención, o a la que necesitaba ver caras e ilusiones nuevas en otro partido.

La coalición de estos dos partidos era algo que ya se demandaba por parte de algunos sectores antes de las elecciones europeas, pero ahora viendo los grandes resultados de los dos partidos es casi una pura obligación. Aunque ahora la negociación para una posible coalición ha variado sus fuerzas, Pablo Iglesias ya no es solo el tertuliano que quiere hacer andadura política y al que Izquierda Unida como partido mayoritario le podía poner las condiciones, ahora la diferencia es solo de 300.000 votos, hecho que iguala el eje de fuerzas para configurar un frente común. En estas elecciones ha habido un clara lección en la hora de la captación de votos por parte de Pablo Iglesias a los líderes de Izquierda Unida en especial a su homólogo y el que tiene que ser la esperanza del partido por capacidad y juventud, Alberto Garzón Espinosa; Pablo Iglesias ha demostrado que en esta década hay que estar capacitado pero también hay que saber jugar en diferentes escenarios y lo mismo que puedes dar un discurso frente a gente afín a tus ideas, hay que saber batallar dialécticamente con aquellos que insaciablemente promulgan su conservadurismo en la parrilla televisiva.

Pero dejando al lado egos individuales, disputas de procedimientos y de fundamentaciones ideológicas, ahora toca poner la cara todos y darlo todo para que este país cambie de verdad. En esta andadura habrá que sentarse y ver qué camino decide elegir el PSOE, si deciden seguir alineándose con las políticas económicas de derechas como en la última legislatura de Zapatero, lo mejor será presentar un proyecto ilusionante y sus propios militantes que gran parte si son progresistas y de izquierda de verdad sabrán elegir quién les representa electoralmente. Y sumando toda esta base militante de las diversas formaciones y movimientos sociales, el cambio es más probable que nunca. La Izquierda Unida, PODEMOS.

sábado, 24 de mayo de 2014

Blog sobre Badalona

Recientemente he iniciado un blog paralelo a este, donde analizo la política municipal de Badalona. Creía conveniente separar las dos temáticas porque van dirigidas en dos direcciones diferentes y no me gustaría que este blog perdiera la esencia que tiene desde su nacimiento. Intentaré combinar la publicación en los dos blogs lo mejor posible. Pido disculpas a aquellos lectores habituales de este blog que son de fuera de Catalunya y no podrán comprender a la plenitud el otro ya que lo redacto en catalán, pero creo conveniente publicar en los dos idiomas, y esta es una gran oportunidad para llevarlo a la práctica.

Badalona es una ciudad gobernada desde 2011 por Xavier García Albiol del Partido Popular, un alcalde que sobrepasa la popularidad de su municipio, tanto por su campaña electoral denunciada por ciertas plataformas por xenofobia, como por su presencia en los diferentes medios de comunicación tanto autonómicos como nacionales. Esta ciudad del litoral catalán es la tercera más poblada de Catalunya con más de 220.000 habitantes, el gran número de población se debe en parte a la inmigración llegada en pleno auge económico del país, que consagro a Badalona como una de las ciudades con más porcentaje de inmigración en Cataluña.


Probablemente este indicador sea uno de los que más interfiere en la realidad de esta ciudad no tanto por la inmigración en sí, sino por la falta de políticas de integración que se han implementado en la ciudad. Esto ha llevado a una realidad compleja en la ciudad, que iré desgranando con artículos en el blog, con datos rigurosos y con criterio. 

domingo, 23 de marzo de 2014

La democracia nos fue infiel

La democracia ha sido definida a lo largo de la historia por diferentes autores y corrientes de pensadores, de los primeros fueron Platón y Aristóteles, los cuales la consideraron como <<el gobierno de la multitud>> y <<el gobierno de los más>>, respectivamente. Pero Platón dudaba de la democracia, y señaló algunas críticas de esta en sus reflexiones como “la masa popular es asimilable por naturaleza al animal esclavo de sus pasiones e intereses pasajeros; confiarle el poder es aceptar la tiranía de un ser incapaz de la menor reflexión y rigor”. Uniendo ésta a otra serie de interpretaciones, su pensamiento sobre este modelo de estado indica que la democracia es ingobernable, impulsa la tiranía y la inmoralidad de cada uno. Como contraposición de esta definición profunda y analítica de democracia, tenemos la fría y desapasionada que hace el diccionario de la RAE, calificándola como: “1.Doctrina favorable a la intervención del pueblo en el gobierno 2. Predominio del pueblo en el gobierno político de un estado”.

Cabe decir que cuando hago referencia a democracia, no me refiero solo a votar (derecho que considero fundamental), sino englobo el conjunto de instituciones del estado,  mecanismos de representación, funcionamiento del sistema… Aquí no entro en el estudio de ésta, sino en la visualización o sentimiento que parece tener la sociedad actualmente de ella. Para poner en situación diría que: “esta doctrina es como el estreno de un coche, al principio todo son experiencias positivas y no percibes fallo, pero con los años aparecen las averías y empiezas a dudar de que tu coche tenga los mejores mecanismos del mercado”. El título, de manera irónica, pretende transmitir el sentimiento de gran parte de la sociedad ante la democracia, basándose en la concepción histórica de este modelo como forma de gobernar, donde el poder reside en el pueblo, pero actualmente la gente no percibe que ese poder lo tengan ellos sino una élite, y no precisamente de sabios (como defendía Platón), sino más bien económica y política.

La democracia durante la guerra fría no tenía competencia, era estar dentro de la hegemonía mundial o pertenecer al bloc soviético, así que España tras la dictadura y una transición, pensando más en solucionar el conflicto de aquel momento que en el futuro, estableció una democracia electoral como en buena parte de los países neoliberales, infundiendo que era la única vía de progreso (E. Hobsbawm). Con el transcurso del tiempo la euforia democrática se fue evaporando y empezaron a surgir los problemas intrínsecos del sistema, en parte por la configuración de éste y en otra por aquellos que la han manejado. Hasta llegar a la actualidad donde la percepción de desgaste que sufre la democracia en nuestro país empieza a rozar índices preocupantes, en 2012 la valoración de la población española sobre su sistemademocrático era de 5,8; medio punto menos que en 2008. En esta disminución han intervenido diferentes factores que siguen estando a la orden del día como: la corrupción, la lejanía de los partidos, la injerencia de la Unión Europea en política nacional, el funcionamiento del poder judicial, la presencia del poder económico en la toma de decisiones políticas… 
    
Todos en mayor o menor medida percibimos los problemas del sistema en el transcurso de los días, y culpamos a los políticos actuales así como a los que forjaron el sistema. Pero esta crítica aunque no carece de razón, peca de irresponsable, si antes la sociedad no asumimos culpas. La población española quizás hasta el inicio de la crisis estaba adormecida democráticamente por el resplandor económico, limitándose a votar en las elecciones, poniendo poco hincapié en los fallos del sistema democrático. Fue con la pérdida de esta situación económica y las reformas políticas recientes que se impulsaron las voces críticas contra el sistema y el rumbo que éste está tomando: un blindamiento de los poderes estatales y fácticos, que imposibilitan la asunción de responsabilidades y el justo proceso judicial por ello. Estas reclamaciones han intervenido en el declive de la valoración democrática al cambiarse por completo la mentalidad de la gente respecto al pasado. A finales de la dictadura la gente tuvo una actitud ofensiva y ambiciosa por conseguir aquello que les había sido robado durante cuarenta años, democracia y con ella la libertad; pasado otros cuarenta años de aquel momento y acostumbrados a vivir en los logros de aquel reclamo popular, nuestra actitud es defensiva, ya que luchamos por no perder los elementos de nuestro sistema, aunque empiezan a surgir algunas voces que introducen en el vox populi elementos que podrían enriquecer nuestra democracia.  

Aquel elemento reclamado, más directamente relacionado con la <<democracia electoral>> de la que nos habla Hobsbawm, es una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones, tanto en la posibilidad de que las proposiciones de ley ciudadanas tengan un cauce más fluido como un mayor número de referéndums, una práctica muy poco extendida en nuestro país; este mecanismo debería estar bien regulado para no caer en una saturación de éstos, como en el caso de Suiza. Ante una mayoría absoluta como la actual parece más necesaria que nunca esta posibilidad, ya que la la toma de decisiones es unilateral, confundiendo por parte del gobierno mayoría absoluta con absolutismo.

Quizás por el contexto actual que vivimos también se requiere un refuerzo de la separación de poderes para acercarse aquello que planteaba Rousseau. El poder judicial es percibido como una institución donde cada partido intenta influenciar con más fuerza que el resto, este hecho tiene su máxima expresión en el nombramiento de los jueces del Tribunal Constitucional y Consejo General del Poder Judicial, donde los partidos designan a parte de sus miembros. Junto con esto, eliminar los indultos parece fundamental, este es un mecanismo que ya no tiene cabida en una democracia del siglo XXI y el único uso que se le está otorgando ha sido el de librar de las condenas a gente afín al partido o la que anteriormente había realizado algún favor a este.

Si la democracia actual de España no se renueva y mejora, la desafección con el sistema va a perdurar, y el problema es que no hay ningún sistema alternativo que haya tenido éxito. La democracia sin duda es el camino para el progreso y la libertad, pero es un camino que necesita irse restaurando, ya que por sí solo no se regenera. Pero en esto Platón parece que no se equivocaba el hombre se mueve por sus intereses personales, y hasta que eso no cambie y se mire el beneficio colectivo nuestra democracia seguirá perdiendo crédito, y éste como todo recurso no es infinito. 


viernes, 14 de marzo de 2014

Ucrania, y el cinismo occidental


En los últimos días corren ríos de tinta sobre un país al este de Europa, Ucrania. Un conflicto en el que cada uno parece tener su opinión bien fundamentada y la pretende defender hasta el final independientemente de cómo se conduzca el conflicto, por lo que las opiniones sobre este suceso parecen que se inclinan más por la vertiente ideológica que por la analítica, primando por delante el enfoque dogmático al humanista o ético. Así que si pretenden leer un texto más para reforzar su pensamiento respecto a la postura que mantienen ante el conflicto pueden dejar de leer aquí. Lo que pretendo es reflejar la triste situación de un país que se ve abocado a una Guerra Civil por el orgullo de las potencias mundiales por ejercer y demostrar su fuerza, llámese: países de la Unión Europea, Estados Unidos o Rusia.

Respeto que todos tengamos opinión amparada por nuestras concepciones ideológicas, pero estas se han de fundamentar con cierta coherencia y sobretodo humanidad. Quizás el siglo XXI y la Revolución tecnológica nos ha llevado a esto, al poder opinar por todas las vías interactivas posibles desde nuestro hogar sobre un conflicto armado que tiene un presente crudo pero un futuro que es mejor no vaticinar,  si miramos esta realidad parece ciertamente cínico que podamos hacer juicios de valores sobre la población que vive en un territorio donde cada día que despierta no sabe que será de su país, ciudad o casa; sobre todo cuando los actores internacionales que intentan influir en el escenario son como menos sospechosos de moverse por intereses, y no sean la panacea de los sistemas económicos ni democráticos.

Desde el origen de las revueltas en la Plaza “Maidán” que han dado paso a este conflicto se ha intentado legitimar o a la inversa según el prisma con que se viera toda la evolución del proceso, para ello las imágenes o viñetas empezaron a inundar la red substituyendo a los históricos cronistas a pie de campo, esto da paso a una jauría para ver quién publica las imágenes más impactantes o más simplificadora con la voluntad de que al visualizar esta te sientas un ciudadano realizado e informado de un conflicto que se remonta más allá de la disolución de la URSS, y que tiene su esencia en la convivencia de diferentes entidades étnicas dentro de un mismo país: 77,8% Ucraniana, minorías rusas, bielorrusas y rumanas. Estas nunca vivieron ningún proceso de integración por parte del estado y sumándole una gran desafección hacia su gobierno, ha desembocado en la ebullición de un conflicto en dos direcciones: vertical dirigido hacia el estado, y horizontal entre algunas etnias.

Conocer la historia casi siempre resulta de gran ayuda para conocer el presente, y cuando se recorre la hemeroteca de este país a lo largo del siglo XX se vislumbra un país maltratado, en gran parte por su posición geográfica que la convierte en un gran punto estratégico para las potencias, o para aquellos líderes con voluntades imperialistas, en esto comparte experiencias con su vecino del noroeste, Polonia. Ucrania paso una gran época de penurias, conocida como la hambruna, una crisis agrícola gravísima en 1932 y 1933 donde se calcula que llevó a la muerte de siete millones de habitantes del país durante el régimen de Stalin, en lo que algunos historiadores consideran como un genocidio encubierto (o Holodomor), ya que Ucrania es uno de los mayores proveedores agrícolas de toda Europa, por lo que una crisis alimentaria con sus característica resulta inconcebible sin voluntad estatal. Unos años después les tocó sufrir la impetuosa marcha de Hitler hacia el este, una vez conquistada Polonia llegaron a territorio ucraniano donde después de duras batallas perdieron la vida más de 600.00 ucranianos que formaban parte de los dos bandos. El ejército rojo, gracias al apoyo de población nativa en el territorio, consiguió resistir pasándose a conocer a Kiev como “Ciudad Heroica”. Por si la hambruna o ataques militares no fueran suficientes en 1986 Ucrania sufría el peor accidente nuclear de la historia junto al de Fukushima de 2011; durante una prueba en la central de Vladímir Ilich Lenin se produjo un sobrecalentamiento del reactor nuclear produciendo una explosión de hidrogeno, hasta el día de hoy ha sido imposible concluir el número de víctimas que produjo la radiación pero los efectos todavía actúan en población contaminada, además de dejar una ciudad fantasma que hasta el presente continua inhabitada. 

En estos momentos todos hemos oído escuchar del conflicto que agita Ucrania y de sus actores principales, pero la desinformación corre por las calles ya que las noticias están politizadas sea para un bando o el otro. No pretendo ser la voz objetiva del conflicto, porque no creo en la objetividad en política o periodismo. Pero me sorprenden los puntos de vista que se están dando. Que Estados Unidos ha dado apoyo financiero y diplomático a las revueltas originadas en Kiev es algo más que contrastado (el tiempo dirá si también militar), con la voluntad de inestabilizar el panorama internacional y sobretodo tender un pulso a Rusia con un punto geoestratégico como es Ucrania, por donde circula la mayoría de conductos de Gas Natural que provienen de Rusia a Europa, por lo que obviamente la respuesta del gobierno de Putin no iba a tardar en llegar, pero pocos se imaginaban los movimientos armamentísticos que llevaría a cabo el país euroasiático con desplegamiento de flotas navales y cuerpos militares estableciendo bases militares en Crimea, un territorio donde el 70% de la población se siente únicamente rusa, por lo que Rusia debe garantizarse mantenerlos sentimentalmente vinculados al país. Mientras tanto, la Unión Europea una vez más hace pública la carencia de una política exterior común, ya que por el momento continúan sin realizar ningún movimiento destacable en un conflicto que hay que recordar que la erupción de la protesta fue por la voluntad de una parte de ucranianos de incorporarse a la unión. Pero este silencio se debe al interés que tienen la mayoría de miembros de la unión de no molestar a Rusia, ya que las inversiones de sus turistas tienen un papel importante en la recuperación de la economía de buena parte de estos países europeos, entre ellos España.  
Aunque se ha hablado de geopolítica y del lugar que ocupa Ucrania en las estrategias de los diferentes actores que concurren en este conflicto, no es el único factor, sino que nos encontramos con los sentimientos tanto de pertenencia por parte de la población autóctona, como de orgullo por parte de los países. Vayamos por partes, el pueblo de Crimea se siente ruso, por lo tanto es difícil luchar contra esa voluntad de volver a pertenecer a sus orígenes, y luego aparece el orgullo ruso de poder recuperar un territorio perdido por resoluciones históricas. La Unión Europea parece por la labor de concederle Crimea como mal menor para satisfacer el hambre de potencia territorial rusa en Europa, pero quizás la prevención en este caso no sea la mejor opción ya que Rusia se puede lanzar a por territorios del conocido como cinturón de seguridad entre Europa y su territorio, donde la población de algunas localidades de esta zona siguen considerándose rusas. El primer país al que siempre le toca sufrir cuando hay revuelo en esa zona es Polonia, el cual tiene municipios en el este de su territorio con estas características. Pero no es el único que puede sentir la presión rusa.

Europa se juega la estabilidad en su zona y activar los aires imperiosos de Rusia es lo que menos conviene a la Unión, tanto económicamente como diplomáticamente, esto truncaría el objetivo de la UE desde que permitió la adhesión a la eurozona de antiguos miembros de la URSS, el inhabilitar una, posible reconstrucción de esta. Rusia por su banda parece que ha pasado de una postura defensiva en la que no quería perder puntos geoestratégicos que tenía más o menos estabilizados, a una ofensiva donde pretendería adhesionarlos de nuevo. En esto tiene mucho que ver Putin, quizás el líder ruso con más fuerza desde la disolución de la URSS  y desde luego el que más añora el poder del imperio soviético, aunque su ideología diste mucho de ser equiparada a la soviética.

Todos habremos escuchado desde el inicio del conflicto una serie de posibles consecuencias, y quizás ninguna positiva para la población de Ucrania, en quien parece que nadie piensa. Las consecuencias reales solo el tiempo lo dirá pero la injerencia de potencias extranjeras en el conflicto hace presagiar lo peor, ya que si ha habido un momento más cercano al resurgimiento de la Guerra Fría desde el final de esta, sin duda sería el actual, aunque variaría la confrontación ya que no sería entre dos sistemas económicos, sino más bien en una lucha de poder y hegemonía territoriales. El inicio de este posible conflicto estará en ver cómo se gestiona el tema de la energía, ya que el gran factor de coacción y presión entre Rusia y Europa es el suministro de esta.

viernes, 7 de marzo de 2014

Articulo en Cercle Gerrymandering

Hace varios días, sin duda más de los que me hubiera gustado, no publico ningún artículo en el blog, pero esto no significa que haya dejado de escribir, al contrario sigo con más voluntad que nunca. El motivo es que el último artículo que escribí me pareció interesante enviarlo a un portal de politólogos Cercle Gerrymandering con la finalidad que tuviera más visitantes que en mi blog, es un artículo más analítico sobre una problemática del país, y este portal me dio la oportunidad de publicarlo.

Este trata el tema de las energías y en especial entro a fondo con la criba por parte del Gobierno de Mariano Rajoy contra las renovables, indicando la legislación aprobada y la que está pendiente de ello, para dificultar que este sector pueda tener un protagonismo mucho más fuerte en nuestra economía, teniendo en cuenta que España reúne todas las condiciones necesarias para convertirse en la gran potencia generadora en este sector, resulta una actitud suicida ante la negativa de invertir en el futuro. Actualmente las empresas renovables disfrutan de buena salud gracias al trabajo que realizan en otros países decididos en apostar por esta energía.

En contraposición las compañías energéticas tradicionales siguen incrementando su ingresos gracias a no tener una competencia real en la producción de energía, mientras que en su órganos directivos encontramos miembros políticos que han mantenido la hegemonía de estas empresas.


El articulo está en catalán, me gustaría poderlo traducir para que tuviera más difusión pero por motivos de licencias me resulta imposible. En este post quisiera agradecer a Cercle Gerrymandering por la oportunidad y el gran equipo riguroso por el que está formado. 

viernes, 7 de febrero de 2014

“La culpa es del otro”

Hace dos semanas corrían ríos de tinta tras la dimisión del Presidente del F.C. Barcelona Sandro Rosell, tras la transferencia de Neymar una de las más comentadas de las últimas décadas con cifras y cláusulas hasta aquel momento desconocidas, y una denuncia por parte de un socio que llevó a Sandro Rosell a estar imputado, el hasta aquel momento presidente decidió dejar su mandato presentando su dimisión irrevocable. En este post no pretendo entrar en tal fichaje, ni en el proceso jurídico abierto, simplemente por una cuestión muy clara, no me parece realmente relevante en mi vida diaria. Lo que sí quiero sustraer de aquí es el acto de la dimisión, una acción muy poco practicada por políticos, aunque no por faltas de suplicas de los ciudadanos. Existiendo este reclamo popular para que altos cargos presenten su dimisión, me ha extrañado las suposiciones populares que se le han atribuido a que lo haya hecho Rosell, conjeturando que <<si dimite es porque algo habrá hecho, o algo tendrá que esconder>>, quizás este voz populi se deba al carácter intrínseco que tenemos todos los ciudadanos de este país de grandes opinadores indiferentemente de la materia que se trate, ya que en el caso de que no lo hubiera hecho también tendríamos juicio de valor diciendo <<que se agarra al cargo>>.

El acto de dimitir es quizás la culminación de la asunción de responsabilidad en un puesto, y aquí radica uno de los grandes problemas como sociedad que tiene este país, en el “ADN” de los españoles podemos encontrar grande virtudes pero la responsabilidad individual no es una de ellas, tenemos poco interiorizadas nuestras funciones como ciudadanos pero sobretodo a nivel profesional, así que a la mínima de turno intentamos escurrir el bulto hacia el de al lado (por supuesto cabe decir que el grado de irresponsabilidad está más presente en algunos individuos que en otros), esto se refleja en que cuando hablamos de algo que creemos que no debería ser así siempre hablamos en tercera persona, donde no nos hacemos participes, como por ejemplo quién no ha escuchado “Es que la gente no sale a la calle por más recortes que hayan”, por supuesto esa persona no se incluye en el colectivo de ciudadanos pasivos.

Personalmente creo que carecemos de esta facultad por el modelo empresarial que ha transcurrido a lo largo de la historia de este país, la mítica figura del encargado ha dejado poco pie a la responsabilidad individual de los trabajadores, y en cambio ha potenciado la deslealtad entre compañeros, premiando al chivato y desprestigiando al trabajador autosuficiente. El problema es que este puesto de encargado está mal entendido,  se ha implementado como un mero supervisor más propio del control de presos, que del líder que se pone a dirigir haciendo las mismas funciones que los trabajadores. 

Esta carencia de responsabilidades no se refleja exclusivamente a nivel personal sino que a nivel institucional o burocrático es todavía, si cabe, más evidente. La organización territorial de nuestro país es un instrumento que potencia este comportamiento, ante un mapa administrativo (Estado, Comunidades Autónomas, Diputaciones y Municipios) con duplicidad de funciones y con una hiperrepartición de funciones que facilita la debilidad en la asunción de obligaciones. Estos entes administrativos en muchos casos por desinformación de su propias funciones no asumen sus propias responsabilidades y esto da lugar a situaciones donde todos nos habremos visto reflejados alguna vez, en las que vamos de “ventanilla en ventanilla” sin que nadie realice el procedimientos administrativo correspondiente sin antes haber escurrido responsabilidades ante otros entes, hecho que provoca que el usuario se sienta más participe de un sketch de Monty Paython antes que del correcto funcionamiento de la administración pública.


He escrito sobre esta facultad de la cual carecemos en el país, porque algo que me llegó durante la carrera de Ciencias Políticas es que para el buen funcionamiento de los entes públicos (aunque igualmente aplicable a empresas privadas) hay que transmitir responsabilidades a los empleados y que estos las interioricen como parte esencial de su trabajo, y para fortalecer este procedimiento por supuesto tiene que a ver un buen director que sepa atribuirlas, y  sobretodo que sepa juzgarlas como es debido, porque lo que no puede seguir ocurriendo es que en una fallo de empresa o administrativo, quien responde antes sus actos sin desimir responsabilidades sea quien acaba mal parado ante el que se esconde entre el grupo.