jueves, 12 de febrero de 2015

El sexo en venta

El viernes 13 de Febrero se estrena la película 50 sombras de Grey, basada en la trilogía literaria bajo el mismo nombre, en 2013 entre los 10 libros más vendidos en España estaban los 3 de esta saga, hecho que demuestra el gran éxito de ventas que comportó. Nadie duda que la versión cinematográfica tendrá un éxito semejante en recaudación (dejando a un lado la crítica). Analizar el porqué de este boom se explica a través de varios factores, pero principalmente por la híper explotación mediática que se está haciendo de todo lo relacionado con el sexo. Esta trilogía desarrolla unos sentimientos y conductas sexuales principalmente en el sexo femenino (público al que está orientado estos relatos) que se implementan en hombres mediante otro mecanismo; como es inundar los medios que habitualmente son consumidos por el sector masculino con imágenes de mujeres explosivas en bikini y con conductas excesivamente sexuales. El sector de la publicidad es  claro ejemplo de la dominación del sexo en sus temáticas, sea cual sea el producto a vender encontramos conductas sexuales, u orientaciones a relacionar el producto con el éxito sexual: productos de limpieza (KH7), perfumes (Calvin Klein), bebidas (Red Bull)…

El sexo es un recurso comercial muy potente porque es algo del gusto de la mayoría de la población y es un gran estímulo visual. Pero la nueva industria que se ha creado en torno al acto sexual no está enfocada a realzar tu vida sexual, sino más bien en generar frustración ante esta. Actualmente se realza conductas como la innovación sexual, la liberación en la pareja, la cultivación del cuerpo como mecanismo de atracción en potencia y el sexo fácil. Estas prácticas provocan que la gente otorgue preferencia a la práctica del sexo por delante de otras relaciones que realcen otros sentimientos, pero sobretodo generan una insatisfacción sexual al comparar tu vida sexual con las nuevas tendencias sociales. De este hecho se nutre principalmente la industria del sexo que engloba a la industria pornográfica (ingresos que solo en EE.UU dejan en torno a 14.000 millones de dólares), la prostitución, la venta de artículos sexuales y más recientemente han emergido los portales web que promueven los encuentros sexuales.

Esta industria está cambiando la conducta sexual, seguramente para mucha gente le esté comportando una mayor satisfacción sexual, pero globalmente en cambio no resulta tan positivo; hay indicadores que demuestran que las nuevas generaciones que están iniciando su vida sexual bajo estos nuevos valores, los chicos principalmente, muestran conductas propias de los años 50 con una excesiva dominación ante la mujer, materializado en dominio psicológico y un elevado grado de percepción del sexo femenino como un objeto meramente sexual, así lo demuestra el incremento de maltratos entre menores de 18 años. Esta estadística muestra el extremo de esta mentalidad pero la vida diaria se está inundando de una nueva oleada de machismo entre los más jóvenes que actualmente gira en torno al sexo y no tanto al rol de la mujer en la vida diaria. La liberación sexual de la mujer se está revertiendo mediáticamente en su contra por que se está reconduciendo hacia el hombre a una mayor disponibilidad a la hora de tener prácticas sexuales, y no a un mayor respeto ante la mujer en la práctica respecto al pasado.

El sexo posiblemente sea la actividad más individual y secreta que tenemos, por eso la generación de tendencias globales solo puede servir para una dominación comercial en potencia, esta industria mueve una cantidad de millones que ninguna actividad de ocio puede llegar ni acercarse, e independientemente de los valores que esté generando y la denigración a la que puedan estar sometidas muchas mujeres ningún estado es capaz de cortar las alas a una industria con un mercado tan grande y una demanda tan fuerte, no se trata de entrar a regular la vida sexual de las personas ni hacer juicios de valores, solamente hay que erradicar que conductas del pasado vuelvan a emerger por culpa de los ingresos de algunos. 

*He optado por no poner ninguna ilustración visual de los ejemplos de publicidad sexual de los que hablo, creo que todos sabemos de lo que hablo. Y no se trata de potenciar aquello que se está denunciando (esto no es informativos Telecinco).



jueves, 22 de enero de 2015

La nacionalidad, la otra valla a saltar

A lo largo de lo que llevamos de crisis en España se han producido reformas legislativas que han variado la naturaleza del estado, quizás hasta que el país no salga a flote no seremos conscientes de todos los pasos atrás que se han dado en materia de derechos con diferentes reformas legislativas durante estos años. Uno de los retrocesos más flagrantes lo están sufriendo los que llegan a este país, los inmigrantes, que ahora a la suma de hechos racistas que sufren por segmentos de la sociedad, y la explotación laboral a la que son sometidos por su condición de recién llegados, se le suma el racismo institucional. Este concepto acuñado en 1960 por Stokely Charmichael y Charles V. Hamilton (activistas del Poder Negro) se refiere a todas aquellas discriminaciones que practican instituciones u organismos gubernamentales por motivos de raza. Esta práctica discriminatoria está aumentando en España en los últimos dos años, y uno de los escenarios donde más se pone de manifiesto es en las concesiones de nacionalidad española.

La denegación de nacionalidad española se está potenciando gubernamentalmente, así lo reflejan los datos, en el periodo 2006-2009 conseguían la nacionalidad española el 95% de los solicitantes actualmente este porcentaje bajó hasta el 62% en 2013. Esta reducción coincide en el tiempo con la atribución que se hizo en 2012 desde el ejecutivo del Partido Popular de la potestad de revisar expedientes a los Registradores de la Propiedad, un colectivo que forma parte del funcionariado que tiene como función natural crear titularidad en virtud del poder público, y la publicidad de la situación jurídica del inmueble, unas funciones que poco tiene que ver con la materia migratoria. Por lo tanto este personal no goza de la formación necesaria para valorar estos casos, además la falta de un procedimiento establecido para que actuen en la concesión de nacionalidades ha convertido este proceso en algo impredecible y arbitrario que depende de la voluntad del funcionariado.

Puntualmente este procedimiento impropio de un estado de derecho aparece en la luz pública, siempre de la misma forma, por motivo del revuelo que despiertan las preguntas que los jueces formulan a las personas que solicitan la nacionalidad. Estas preguntas forman parte del proceso, y corren a voluntad del juez ya que no hay ningún procedimiento que fije un examen; por lo tanto la elección, corrección y designación del veredicto trascurren a cargo del aparato burocrático fuera de un marco legal, ya que no existe. Las preguntas que recorren parte del panorama cultural español intentan demostrar si la persona está integrada culturalmente en el país, siendo de un nivel educativo que replantea si alguien nacido en el país las respondería correctamente (con preguntas trampas incluidas), estos son una serie de ejemplos:

Preguntas del juez para obtener la nacionalidad española
¿En qué año descubrió América Cristóbal Colón?
Número de habitantes de España.
¿Quién fue Carrero Blanco?
¿Qué animal vaticinaba los resultados del mundial y cuál era su nombre?
Nombre a cinco reyes de España
Nombre de la mujer del Presidente de España.
¿España es un país católico o laico?

Este cuestionario aleatorio, y excesivo para conocer simplemente la integración de una persona en España, se encuentra dentro de un proceso que resulta realmente duro para las personas que solicitan la nacionalidad. Ese aproximadamente 40 % de denegaciones en el que nos encontramos actualmente, pueden obtener este veredicto negativo por diferentes motivos como: antecedentes penales, falta de integración, conducta cívica, falta de residencia y otros. Para las fundamentaciones por la falta de integración se amparan en el test que le haya formulado el juez, que no tiene ningún patrón para designar el resultado. Quien pasa el test, cumplir los otro requisitos no es más sencillo, se ha de gozar de un expediente totalmente limpio de cargos penales (entiéndase también infracciones como conducir bajos los efectos del alcohol, por ejemplo), cumplir con todo el “papeleo” y tramites burocráticos dentro de los plazos establecidos, siendo estos en ocasiones verdaderas trabas legales, y por último cumplir con una residencia en el estado que puede ir desde los 2 años para Iberoamericanos y antiguas colonias españolas, hasta 10 años ininterrumpidos en caso de los marroquíes. 

El Partido Popular pretendía que este cuestionario alegal, se convirtiese en un procedimiento regulado para evitar su carácter discrecional y equipararlo así a procedimientos similares a los que efectúan Alemania, EEUU o Reino Unido, mediante la nueva Ley de Registro Civil que homogeneizara y diera uniformidad al proceso, pero este proyecto de ley quedó apartado tras no haber encontrado a los actores para asumir la gestión, por lo que el uso abusivo del cuestionario sigue trascurriendo diariamente en las salas de los registros civiles de toda España.

Si de verdad se quiere encontrar una solución a esta práctica discriminatoria contra los inmigrantes en la que se dificulta su adquisición de derechos mediante la denegación de la nacionalidad, no nos podemos quedar solo con la estupefacción delante de las preguntas y se tiene que poner una solución política a un problema que es político, se debe pedir responsabilidad a los encargados de la transferencia de potestades en la concesión de nacionalidades a registradores de la propiedad, y pedir que se encarguen de esta materia personal cualificado específicamente para la misma. Así como pedir transparencia y una regulación de todo el proceso que conlleva la adquisición de la nacionalidad. Como sociedad de un país desarrollado tenemos que acabar con esta valla imaginaria que la única diferencia con la de Melilla es que no se tiene que hacer un esfuerzo físico, pero está igualmente llena de cuchillas y contempla tantos dramas o más. 

*Articulo publicado en catalán en http://revistatreball.cat/la-nacionalitat-laltra-tanca-a-superar/ 


jueves, 4 de diciembre de 2014

El riesgo de estar solo en Europa

La Unión Europea es un ente supranacional que desde el Tratado de Maastricht ha ido configurando una línea muy marcada en sus políticas, la cuales no se han atrevido a cuestionar los principales grupos parlamentarios en Europa: socialdemócratas, conservadores y liberales; o si lo hicieron en sus inicios han acabado sucumbiendo ante la doctrina Europea, caso de François Hollande, quien se postuló en contra de las recetas de austeridad que promovía Angela Merkel, y ha terminado quitando de Ministro de Economía francés a Arnaud Montebourg crítico confeso del liberalismo social que impera en la Unión, para poner a Emmanuel Macron partidario de derogar las 35 horas y quien se plantea que la acumulación de derechos de trabajadores puede ser un obstáculo para los desempleados.

Ante este contexto europeo la llegada de nuevas formaciones políticas que quieran aplicar medidas reformistas pueden encontrarse con dificultades a la hora de su implementación por no estar dentro de la harmonía política existente en el Parlamento Europeo. Esto es algo que perciben las nuevas formaciones de izquierdas que están surgiendo, en especial en el Sur de Europa, donde destaca Syriza, por su gran representación en el Parlamento griego (71/300) y por ser el líder en intención de voto para hacerse con el gobierno en 2015, la formación fundada en su origen como una coalición de partidos de izquierda. Su líder Alexis Tsipras ha estado recientemente en España buscando solución al problema de jugar en territorio hostil dentro del Parlamento Europeo. Tsipras se ha reunido con dirigentes de Izquierda Unida y de Podemos, con la intención de postular una candidatura conjunta entre las dos formaciones para las generales de 2015, con el objetivo de hacerse con el poder. El líder de la formación griega tiene en mente aquello que en el siglo XX promulgaba Lenin, que la revolución tenía que ser global para que las dinámicas de sistemas exteriores no hagan caer el tuyo. Si bien un cambio global es inimaginable actualmente sí que hay que buscar aliados para configurar un cambio en la correlación de fuerzas dentro de la Unión Europea, con esta voluntad estas tres formaciones han llegado al acuerdo de incrementar los lazos de coordinación en los parlamentos nacionales y el europeo

La lógica de la izquierda en poco meses ha cambiado de manos de Podemos. El discurso ya no va dirigido a hacer oposición al partido gobernante sino que está encaminado en hacer propuestas de gobierno, esto se percibe en el giro discursivo de la formación con secretariado general de Pablo Iglesias los cuales han dejado de banda unas propuestas más radicales caracterizadas por ser amplias y difusas, para pasar a proponer unas medidas más concretas con un alcance más realista, han aparcado la revolución impracticable dentro de la Unión Europea por una reforma económica y política en ésta. Esta metodología es más propia y acertada para convertirte en un catch all party, ya que hay elementos del capitalismo que actualmente ya son impenetrables porque la población los percibe como algo inherentes a su forma de vida; en cambio hacer frente a la austeridad y poner medidas contra la distancia entre clase política y sociedad están mejor percibidas por la sociedad europea.

Al riesgo de jugar tú solo a un estilo contrario al de la Unión Europea no es indiferente Podemos, son conscientes, como manifiesta Pablo Iglesias en su programa fort apache , del peligro que puede conllevar este hecho tanto dentro de España como en plano supranacional. La amenaza de que medios de comunicación, compañías multinacionales o fondos de inversión se giren contra tu gobierno para tumbarte, con el fin de hacer volver la estabilidad política que comporta la homogeneidad doctrinal europea que favorece a sus negocios, es un factor a tener muy en cuenta. Por eso el planteamiento de una alianza de izquierdas en el Sur de Europa se les plantea como algo fundamental para contrarrestar el poderío no solo de las políticas alemanas sino de todos aquellos países que las secundan, para así retomar un asalto más del viejo combate entre Europa del norte vs la del sur, pero esta vez equiparando las velocidades solo que con diferentes conductores.


sábado, 8 de noviembre de 2014

La necesidad del 10N

El agotamiento del debate público sobre el 9N ha convertido en que este día sea esperado como uno de los más ansiados de la historia reciente de Cataluña, no sé si tanto por su repercusión a la práctica sino por la necesidad de cambiar el marco sobre el que giraba hasta este día el proceso soberanista, y así empezar a elaborar un plan que vaya más allá de la fecha fijada, que a la larga se ha visto que fue un fallo estratégico porque limitó en espacio temporal la hoja de ruta.

Hemos llegado al 9N quizás con un escenario y circunstancias que nadie en Cataluña quería por su poca viabilidad. Lo que vaya a suceder el 9N sin ser lo que Artur Mas tenía en mente, va a ser al único que le sirva para cumplir con su promesa de convocar una consulta, y aplazar hasta las elecciones el juicio de la sociedad catalana sobre la dirección que ha llevado de este tema. El proceso participativo que se va a celebrar gozará de relevancia internacional por su movilización social porque pondrá de manifiesto la voluntad de gran parte de la población de Cataluña, se estima que el 80%[1] quiere votar la relación que deben tener con España. Pero en cambio dejará entrever la carencia de los métodos empleados, hablar de este proceso como consulta es faltar al rigor, este acto del 9N que se sustenta por la gran voluntad e implicación de los voluntarios de la Asamblea Nacional de Catalunya no cuenta con criterios legales básicos para su reconocimiento, tiene fallos de: neutralidad institucional, falta de periodo para el debate donde se postulen las diferentes opciones con igualdad y no discriminación, y mecanismos para garantizar la fiabilidad de la votación y recuento de votos.

Desde España siguen mirando a este proceso como si fuera el capricho de cuatro independistas con los que llegó tarde la voluntad del ministro Wert de españolizarlos. Y esto va mucho más allá cuantitativamente, sobretodo cada vez que un miembro del Gobierno de España se pronuncia sobre el tema. Este Gobierno ha hecho un claro abuso de poder que atenta contra la separación de poderes, ya bastante difusa en España, utilizando al Tribunal Constitucional como un órgano de poder más para tumbar la convocatorias de consultas que salían desde el órgano legislativo de Cataluña. Con estos hechos hemos llegados a un 9N donde parte de la sociedad catalana tiene miedo a posibles represalias jurídicas y/o administrativas por ser participe en el acto ya sea como voluntario o como simple votante, potenciado por el traspaso de toda responsabilidad de Mas a los voluntarios. Este sentimiento por vincularse o participar en unas votaciones jamás se pueden dar en un país democrático, quizás el Gobierno del Partido Popular deba pasar un control parlamentario y judicial por haber cruzado ciertas líneas democráticas, algo de lo que tanto acusan a dirigentes políticos catalanes. 

Hacer comparaciones radicales es inherente a los extremistas de cada bando, aquellos que tienen másters en hacer relaciones absurdas entre aquellos que son opuestos a su ideología con los nacionalsocialistas alemanes que se alzaron con el poder en 1933. En cambio sí se puede afirmar que este proceso ha dividido o al menos posicionado de una manera más clara en el eje nacional a la sociedad catalana. Esta realidad no tiene por qué entenderse como negativa sino como una materialización del principio causa-efecto que surge del nacimiento de cualquier debate político, en este caso de la relación Cataluña-España a raíz de ciertos conflictos políticos, del cual se marca como punto de partida la sentencia del Tribunal Constitucional contra l’Estatut de Catalunya.

Aunque parezca difícil de imaginar a día de hoy después del 9N hay vida, y el proceso seguirá ocupando portadas hasta que no haya voluntad desde ambas partes por negociar una fórmula para elaborar una consulta que sea reconocida internacionalmente, y donde cada opción a la pregunta pueda elaborar su proyecto: de país, de federalismo o de autonomía. Sin olvidar mientras tanto que los problemas económicos, sociales e institucionales siguen su curso independientemente a este debate y que no hacerles frente es una omisión de responsabilidad, así como pensar que la resolución de este tema arregla todos los demás.  

Espero que el 10N no nos tengamos que avergonzar de pertenecer a un país,  que no es capaz de poder sacar adelante un proceso participativo que tiene que ser amplio e inclusivo, o que no sabe respetar la voluntad popular de una parte de su población creando escenas propias de otra época histórica. 


[1] (pag.15)

miércoles, 10 de septiembre de 2014

El juego sucio en democracia

El sistema democrático de España está en peligro. Esta afirmación propia de inicios de los años 80 con un aparato militar amenazando con imponerse ante la soberanía popular, está más de actualidad que nunca. Son varios los hechos que han llevado recientemente a que se piense que el sistema democrático de España se desmorona: un poder ejecutivo secuestrado por el poder económico y financiero, una separación de poderes con las líneas cada vez más diluidas, un total rechazo a la participación ciudadana en referéndums… Pero por si había pocos factores, el gobierno del Partido Popular ha querido añadir más leña al fuego con un proyecto para reformar la Ley electoral, y no precisamente para satisfacer el viejo y justo reclamo de Izquierda Unida (y más recientemente de partidos minoritarios) ante una ley electoral injusta en el reparto de votos, sino una reforma que imponga que el alcalde con más votos sea el que gobierne.

El despegue de Podemos al cual en cada barómetro de intención de voto cada vez se le otorga unos porcentajes de votos más elevados, así como el aumento de partidos, que hasta ahora apenas jugaban un papel secundario en la política española, se le añade el declive de un gobierno al que le pasaron factura sus políticas impopulares en las elecciones europeas perdiendo 5 millones de votos. Ha motivado la necesidad en el ejecutivo de Rajoy de reformar el sistema de alcaldes a nueve meses de las respectivas elecciones, hecho que vulnera las recomendaciones del Consejo de Europa que en su capítulo 2 articulo 2.b dice:  “los elementos fundamentales del derecho electoral, y en particular, el sistema electoral propiamente dicho,la composición de las comisiones electorales y la distribución de las circunscripciones no deben ser modificados menos de un año antes de las elecciones”. Amparándose en este artículo y otras garantías democráticas que ofrece la jurisdicción europea, IU y UPyD presentarán un recurso ante el Consejo de Europa y la OSCE (Organization for Security and Co-operation in Europe) en busca de que se inhabilite una posible reforma.

Como muy bien recoge Pablo Simón en su artículo “Destellos de ilustración electoral”, Jorge Urdánoz, exparlamentario del PSN y experto en leyes electorales, hace una distinción entre manipulación y diseño electoral, siendo el primero la manera de diseñar una ley que beneficie tus intereses y el segundo la forma de disfrazar esta reforma ante la opinión pública. El Partido Popular en este caso tiene una clara intención que es mantener una serie de alcaldías importantes que peligran ante posibles pactos de la izquierda, y disfraza su reforma en la legitimidad de la opción más votada debe ser la que gobierne. Pero ni este argumento se sustenta si de representación hablamos, ya que las coaliciones de dos partidos siempre suman más votos que la candidatura ganadora por lo que si gobierna la coalición estará representando a una cantidad superior de gente. Lo que el gobierno quiere premiar es el voto individual imponiéndolo ante la voluntad popular hecho que provoca lo que muy bien refleja esta frase de Thomas Jefferson (autor de la Declaración de Independencia de EstadosUnidos de América).

Un Partido Popular que en su campaña por desprestigiar a Podemos ha utilizado entre sus recursos vincular al partido de Pablo Iglesias, y a él personalmente, con el gobierno de Venezuela al que consideran un dictadura por haber modificado las leyes para que el Partido Socialista Unido de Venezuela primero con Chávez y luego con Maduro se perpetuaran en el poder. Parece que tiene una diferente vara de medir para calificar su reforma electoral con las que modifica las reglas del juego democrático en España para mantener poder, ciertamente en busca del mismo objetivo e igual de perverso y antidemocrático.

Este no ha sido el único intento de reformar la Ley desde un ejecutivo, a las elecciones de 2004 el PSOE liderado en ese momento por Zapatero, recogía en su programa electoral una propuesta para reformar la Ley electoral (página 33 del programa). La derecha mediática presenta la actual reforma como una prolongación de la propuesta socialista de 2004, para hacer ver un que no existe consenso en tal materia. Ya que la propuesta de Zapatero aunque quizás en su espíritu tenía la similitud de que gobernara quien más votos tenía, en su forma era diferente ya que lo que proponían eran una elección <<simultánea pero diferenciada entre concejales y alcaldes>>  en un sistema a dos vueltas, por lo que cabe la posibilidad a coaliciones y no se premia exclusivamente el voto personal. Aquella reforma no se llevó a cabo ya que no gozó del consenso necesario entre partidos, en similitud con la actual propuesta, con la única diferencia que en 2004 no hubo una mayoría absoluta y actualmente sí.

Cuando se habla de esta reforma se puede calificar de muchas formas pero si se habla con propiedad, decir que no es legítima o no que no tienen derecho a llevarla a cabo es ser pocos rigurosos ya que la Constitución marca unas cuotas de escaños para cambiar un seguido de leyes, y en el caso de la Ley electoral el Partido Popular con su mayoría absoluta la cumple. Otro tema es si hablamos de ética y respeto del juego democrático, donde claramente nos encontramos con elementos que están más cercanos al juego sucio que al respeto de la democracia. Existen caso de actitudes similares como De Gaulle que variaba la demarcación de los distritos según reflejaran las encuestas para modificar el resultado final; pero en España por el momento no se había producido actitudes similares sin tener en cuenta que ya gozan de una ley electoral que con sus circunscripciones y reparticiones de escaños entre estas, les han beneficiado mucho a lo largo de estos casi 40 años de democracia tanto al PP como al PSOE, dificultando así la llegada de nuevos partidos.

Este acto de aferrarse al poder demuestra un claro pánico por la elite política conservadora ante posibles cambios en la dirección del país partiendo desde las alcaldías hasta a un posible bloque de izquierdas que pueda llegar a la Moncloa. Por eso aparte de los intentos de desprestigio a Podemos van a intentar modificar las reglas del juego para poder garantizarse el privilegio de manejar el país e imposibilitar que se levante la alfombra del país para que no se sepa que se ha escondido debajo de ella en estos casi cuarenta años de democracia.


domingo, 29 de junio de 2014

Juan Carlos aceleró, y la tercera no llegó

Parece que el resultado de las elecciones del 25 de Mayo iban en serio, el sistema bipartidista se tambalea y con él la estructura de estado forjado desde la transición. Entre estos elementos de estado se encuentra la monarquía, cuya valoración por parte de la población española es la más baja desde que fueran nombrados jefes de estado por el franquismo. Estos indicadores sociales en referencia a la opinión pública muestran estos índices en gran parte influenciados por escándalos familiares que han llevado a imputaciones de hija y yerno, que se sumaron a los ya mencionados resultados electorales europeos, esto condujo a tomar una medida de emergencia para girar el timón a tiempo y evitar el iceberg que se empieza a visualizar a lo lejos en forma de ruptura entre sociedad y estado. La acción de cambio no se hizo esperar y una semana después de las elecciones el Rey abdicaba, un hecho que no por más que meditado parecía que se hacía apresuradamente, como si el Rey tuviera en mente el eslogan republicano de: ”Juan Carlos acelera que viene la tercera”.

Pese a que los medios convencionales intenten disuadir la causa mayor de la abdicación con motivos totalmente secundarios, el nerviosismo generalizado en la elite política es palpable y este hecho lo refleja. El PSOE está en pleno proceso por buscar una nueva identidad en el siglo XXI o simplemente sobrevivir, y el Partido Popular intenta encontrar las reformas que no le hagan seguir perdiendo votantes.  Por si no tuvieran poco con sus asuntos internos les ha tocado llevar a cabo el proceso de proclamación del nuevo Rey, aunque no parece que hayan tenido muchos quebraderos de cabeza con este hecho salvo algún sector republicano del PSOE que apenas le han dejado tener cabida en la luz pública y mucho menos peso a la hora de posicionar el partido.

El proceso desde la abdicación de Juan Carlos I hasta la proclamación de Rey a Felipe VI ha sido propio de la democracia española, que no confundir con democrático. Este método se caracteriza por no consultar al pueblo nada, independientemente del tema que se trate y así sea tan relevante como la jefatura de estado o la pertenencia a un territorio, la población no tiene el derecho a votarlo, quizás piensen que después de 40 años la población todavía no esté capacitada para tomar decisiones relevantes. Gracias al bipartidismo se aprobó la ley orgánica que iniciaba el cambio de monarca, con abstenciones de nacionalistas y votos en contra de la izquierda plural; quizás en un contexto futuro donde se percibe que el bipartidismo pierde fuerza y aparecen nuevas agrupaciones que no promulgan con la defensa monárquica a ultranza, un cambio de Rey en el futuro hubiera supuesto un proceso bastante más largo y costoso para la Casa Real, así que lo pretendían evitar a toda costa.

La voluntad era iniciar un proceso rápido y lo menos doloroso posible para no seguir dañando la ya maltrecha imagen de la monarquía española, pero pese a las prisas, a lo largo y ancho de España se inició una reclamación a favor del referéndum donde decidir entre monarquía o república. Quizás porque a este movimiento republicano le pilló a contrapié la abdicación y tuvo poco tiempo para organizarse, las protestas carecieron de la fuerza que requería el momento, no tanto por falta de apoyo sino por falta de tiempo y atención de los medios. El movimiento republicano carece de una fuerza política que lo represente en el parlamento, salvo la Izquierda Plural no hay representación del republicanismo en forma de grupo parlamentario, y esto es muy relevante todavía para conseguir movilizar a la gente; ya que puedes tener el apoyo de millones de ciudadanos pero si no consigues transformarlo en fuerza política, la reivindicación carece de instrumento para alcanzar el objetivo dentro de nuestro sistema político.

La proclamación de Felipe VI siguió el curso deseado desde la Casa Real, intentando hacer de este acto una muestra de fervor patriótico haciéndolo coincidir con el mundial. Con una ceremonia más adaptada a los tiempos actuales y unas medidas de seguridad para que nada se saliera del orden previsto, Felipe se ha convertido en el nuevo rey de España. Ahora es el momento de ver si sigue la tónica de su padre y actúa como mero embajador del país, o por el contrario demuestra estar más activo en la política del país, que en buena medida es lo que se le exige desde su nombramiento, y motivo por el cual se ha adelantado su proclamación, para que sea el acto simbólico de un cambio de la política del país y un acercamiento al diálogo, sobre todo con un jefe de estado que sí habla la lengua catalana puede ser un actor de mediación aceptado entre las dos partes. Ahora habrá que ver si este papel lo sabe dirigir y los gobiernos lo saben aceptar, o simplemente acaba siendo un actor estatal pasivo ante la realidad del país.


domingo, 1 de junio de 2014

El camino de la izquierda tras las europeas

Las elecciones europeas del 25 deMayo en España dejaron pocos vencedores y en cambio pusieron sobre la mesa varios indicadores que se venían anunciando a lo largo del tiempo desde la población: desmantelamiento del bipartidismo, impulso al soberanismo catalán, desafección política, e impulso a la vez que fragmentación de la izquierda. Los dos partidos mayoritarios (PP y PSOE) no consiguieron reunir más del 50% de votos, hecho que refleja el distanciamiento de la sociedad ante ellos, esto llevo al florecimiento de diversos partidos con al menos un escaño. Por su parte, el pueblo catalán ratifico la voluntad de poder votar su futuro en una consulta, dando cerca de 1.500.000 de votos a aquellos partidos que han expresado su apuesta por que se realice el referéndum (ERC, CiU, ICV). Justo en esta comunidad el porcentaje de participación creció un 10% respecto a 2009, hasta llegar al 47,62% dos puntos más que en el conjunto de España, estos índices tan pobres han sido una tónica repetida en la mayoría de países europeos, presentando unos porcentajes muy bajos de confianza en las elecciones europeas, y en la clase política. Al principio hablaba que hubo pocos vencedores, pero a nivel estatal hubo un partido claramente vencedor, Podemos, lo que ha provocado una mayor representación de la izquierda a la vez que está más fragmentada en diversas opciones. Teniendo en cuenta que Izquierda Plural y Podemos han reunido más de 2.800.000 votos se puede considerar que la izquierda suma un número realmente a tener en cuenta como fuerza política, si a estos le sumamos la parte más progresista del PSOE, la esperanzas de cara a las elecciones de 2015 son ilusionantes para que haya un cambio de políticas tanto económicas, sociales, democráticas y laborales. Pero ¿Y después de las elecciones europeas, qué?

PSOE, renovarse o morir.

El PSOE después del severo correctivo que sufrieron en estas elecciones, que se suma a los que llevan acumulando desde 2011, parece que ha empezado a procesar que sus votantes les están pidiendo un cambio en su secretaría, y cargos más elevados, a la vez que replanteamiento de sus políticas. Así que se abre el proceso para nombrar a la nueva cúpula del partido que tiene en sus manos renovar al PSOE, o darle el último empujón hacia el barranco.

Curiosamente en el momento de la democracia donde están obteniendo peores resultados, puede ser que vuelvan a ser la llave del gobierno, y no precisamente por méritos propios sino por demerito del partido de gobierno. El PSOE no se juega solo elegir la cúpula de su partido, sino que indirectamente están eligiendo la ruta de camino en los próximos años y sobre todo a corto plazo, las elecciones generales de 2015. Las dos opciones que a vuela pluma se pueden presentar son claras y han sido planteadas públicamente por diversos sectores del partido: gobierno de unidad, pactando los elementos fundamentales de la política nacional con el PP; o frente de izquierdas fijando unas recetas de izquierda sobre las que pivotar un gobierno.

Quien más quien menos ya se ha postulado dentro del partido respecto a esta dicotomía, y es conocido que el núcleo más duro liderado por Felipe González, que goza del don de la oportunidad a la hora de pronunciarse, está por la labor de volver al poder de la mano de laderecha para que no cambie nada en este país, y poder seguir adorando a la maravillosa transición donde por casualidad ellos fueron artíficies; así lo ha hecho saber públicamente, al igual que ha desprestigiadoa PODEMOS. En cambio, existen corrientes dentro del partido con una mentalidad más abierta en contra del anclaje en el establishment político que entiende la necesidad de hacer reformas progresistas de calado a todos los niveles.

Izquierda Plural y Podemos, condenados a entenderse.

En el contexto actual ya no vale actuar simplemente como fuerza opositora al gobierno, porque esto nos ha llevado a la situación actual donde el estado de bienestar se sustenta gracias a las familias, el sistema democrático hace aguas y el poder económico esta sustraído por un establishment totalmente ajeno al control del pueblo. Con estos elementos pensar que solo con tener representación en el parlamento ya basta sería dejar escapar una gran oportunidad de tomar decisiones en la práctica. Hacer la batalla por separado era entendible en un panorama donde las posibilidades de sumar mayoría eran ínfimas, pero actualmente, esto ha cambiado tanto por la disolución del sistema bipartidista, como por el agotamiento por parte de la sociedad a estar bajo estas políticas ultraconservadoras.

La Izquierda Plural lleva una constante de crecimiento en número de votos, pero los pronósticos son que si no ha tocado ya techo electoralmente, poco le falta; bien sea por su historia, por su anclaje dogmático o por una carencia de saber llegar a un pueblo que realmente sí comparte su programa, no es capaz de aglutinar más votos. En cambio Podemos en 6 meses de vida como partido, sí ha sabido movilizar a la gente, que bien estaba totalmente desencantada de la casta política y abogaba por la abstención, o a la que necesitaba ver caras e ilusiones nuevas en otro partido.

La coalición de estos dos partidos era algo que ya se demandaba por parte de algunos sectores antes de las elecciones europeas, pero ahora viendo los grandes resultados de los dos partidos es casi una pura obligación. Aunque ahora la negociación para una posible coalición ha variado sus fuerzas, Pablo Iglesias ya no es solo el tertuliano que quiere hacer andadura política y al que Izquierda Unida como partido mayoritario le podía poner las condiciones, ahora la diferencia es solo de 300.000 votos, hecho que iguala el eje de fuerzas para configurar un frente común. En estas elecciones ha habido un clara lección en la hora de la captación de votos por parte de Pablo Iglesias a los líderes de Izquierda Unida en especial a su homólogo y el que tiene que ser la esperanza del partido por capacidad y juventud, Alberto Garzón Espinosa; Pablo Iglesias ha demostrado que en esta década hay que estar capacitado pero también hay que saber jugar en diferentes escenarios y lo mismo que puedes dar un discurso frente a gente afín a tus ideas, hay que saber batallar dialécticamente con aquellos que insaciablemente promulgan su conservadurismo en la parrilla televisiva.

Pero dejando al lado egos individuales, disputas de procedimientos y de fundamentaciones ideológicas, ahora toca poner la cara todos y darlo todo para que este país cambie de verdad. En esta andadura habrá que sentarse y ver qué camino decide elegir el PSOE, si deciden seguir alineándose con las políticas económicas de derechas como en la última legislatura de Zapatero, lo mejor será presentar un proyecto ilusionante y sus propios militantes que gran parte si son progresistas y de izquierda de verdad sabrán elegir quién les representa electoralmente. Y sumando toda esta base militante de las diversas formaciones y movimientos sociales, el cambio es más probable que nunca. La Izquierda Unida, PODEMOS.